sábado 13 de marzo de 2010

A veces... se hacen reseñas habiendo fumado algo

Recuerdo haber inteleído esta pequeña narración de Jenesis cuando fue publicada. Recuerdo haberla encontrado desagrable por el fracaso en la gestión del triángulo, algo que parece una marca de la autora. Recuerdo haber encontrado muy poco creíble el tratamiento del supuesto sueño. Y finalmente recuerdo haber sufrido toda esta cosa de cabo a rabo porque ella insistió de alguna manera, no recuerdo si para testearlo o sólo para que lo viese. En fin, la cosa es que cuando terminé la narración pensé '¡qué mona la jovencilla esta que ya ha hecho su obra prima y no está mal!', en aquel entonces desconocía que era toda una señora con más años que yo.

A veces... es ni más ni menos una obra primeriza como otras muchísimas que he tenido en mis manos de autores nobeles. Casi todas tienen los mismos problemas y ésta no es un excepción:

  • Carencia de coherencia en el tratamiento del narrador.
  • Carencia abrumadora de descripciones necesarias.
  • Carencia de atmósfera.
  • Textos lamentablemente pequeños.
  • Puzzles ridículamente simples y desnudos de toda decoración o variante.
  • Carencia de personajes.
  • Protagonista absolutamente plano y poco creíble.
  • Necesidad de escribir algo con 'de todo dentro' o con 'mucho mensaje' o 'muy chulo'.
  • ...
En definitiva todos los pecados normales del novato que en realidad no tiene ni idea de lo que va todo esto. Creo recordar que la animé a enriquecer la historia, pero sobre todo a seguir. Y siguió siguió, con una 'cosa' que es como el pecado supremo a la coherencia narrativa llamada 'El libro que se aburría' -y que lamentablemente estamos recomendando a los novatos- y otra cosa que aún no me he atrevido a probar.

Por todo esto, cuando el Literactiva la recomendaron poniéndola por las nubes, flipé un poco. Pensé que como estaban empezando se les había ido la mano y no dije nada. Pero cuando Grendelkhan, autor de obras tan interesantes como No es culpa tuya María, la puso en su Top 10 justo junto a A lo lejos un faro (me temo ahora que se refiere a la lamentable copia y no al inacabado original), llegué a la conclusión de que él había interleído una nueva versión que Jenesis habría hecho sin que yo me enterase. Era la única explicación... pues no. La he interleído tres veces rebuscando por si acaso y no, es tal y como la recordaba.

Empecemos por la historia. La autora nos sitúa en la piel de un hombre que tiene una intensa fe, y que se encuentra sumido en un conflicto del que no se aclara más que sus enemigos profesan otra clase de fe. Resulta inmediato pensar en el conflicto Israel-Palestina, pero la autora lo deja en el aire -el protagonista reza antes de dormir, y no estoy seguro, pero creo que eso es una costumbre que sólo existe entre los cristianos, tal vez surgiese para rogar despertar a su dios durante la época de la Peste Negra, no lo sé ni me importa mucho. El narrador de toda la historia es omnipresente, casi mayestático, pero no queda claro quién es en ningún momento, ¿será el dios del protagonista? ¿la autora aleccionando? No queda claro, de hecho no es coherente a lo largo de toda la historia fracasando así la autora en la gestión del triángulo de identidades.

Al poco de empezar a jugar te das cuenta de que la historia es rara, no se trata de un auténtico escenario onírico, ni tampoco de algo subrealista, ni de un rollo alegórico -por que si el primer puzzle significa algo respecto a todo lo demás, algo alegórico, ¡qué me aspen!, excepto, claro, una alegoría realmente mala de que el protagonista está agobiado con su vida y tiene que arreglarla? con una cinta adhesiva?- se trata de una mezcolanza.

Una vez resuelto el primer puzzle, aparece uno segundo realmente rarito, que yo no encuentro lógico. Entonces sales a un bosque por el que vagas -Grendel si llamas a esto laberinto... no hay ni que dibujarlo- hasta subir una montaña, vas examinando lo poco que te deja el juego y aparece una X. !Pardiez! ¿Realmente era necesario poner la X y la frase manida de Indiana? ¿No se podía haber dicho que una parte del bosque parecía especialmente intrigante, diferente, especialmente repleta de cerezos o yo que sé? Vamos allí y nos encontramos una trampilla que da a una suerte de bunker. ¡Nada menos! (Espero, sinceramente, que esta narración no haya inspirado toda la laaarga tontería de Lost), ahí debajo nos encontramos con un ordenador (uf... ese Lost) que nos anima a pulsar como monos un botón y leer en la pared unas letras baja 'cierta luz'. Al final hay que saber un poco de cromatrografía trivial y escribir una frase.

Entonces el protagonista se levanta iluminado -literalmente- y ve que su verdad no tiene porqué ser la verdad de todos, blah, blah, blah. El mensaje es ñoño a más no poder, me recuerda a esas presentaciones que me manda mi madre sobre que hay que ser felices, disfrutar de cada momento de la vida, etc, etc... -me las manda mi madre porque es la única a la que no me atrevo a decirle a la cara que como me mande una giliflautez de esa le reviento el ordenador. Y la alegoría me parece muy mala: ¿el bosque que no deja ver los árboles?, ¿que la verdadera luz proviene de ver todos los puntos de vista, o sea de mezclar todo los colores? ¿y por qué la verdadera luz es blanca entonces? ¿por qué no negra como este blog? ¿o por qué no es un ying y un yang? Demasiado manido, demasiado trivial... y encima, al terminar con la historia de La Verdad así en mayúscula y con tanta referencia al 'Dios', resulta insultante para un ateo como yo.

Pero dejemos la historia a un lado. Veamos la implementación, que es lo que le importa a este blog. La escena inicial del ventilador está muy mal implementada, el puzzle no tiene gracia y casi nada nos sugiere lo 'agobiante' que resulta el calor. Los frenos para evitar que salga de la habitación por la puerta normal son totalmente artificiales -podría haberse incluido una de las muertes falsas ahí y hubiera quedado mucho mejor. Encima al resolver el puzzle el narrador te lo dice 'haz resuelto el primer puzzle'... argh... Tras lo cual aparece un puzzle encubierto que evidentemente NO forma parte del sueño, y que te suelta un rollazo de moralina, así que... ¿a quién le pasa? ¿Al interlector? O sea, que encima me estás adoctrinando a mí... no veas.

De nuevo nos encontramos en la oficina. Ahora la autora incluye un puzzle que no le veo ni pies ni cabeza. Si la puerta tapa totalmente no puede haber corriente y, si la hay, al examinarla con detalle deberías ver el túnel, sin necesidad de 'cerrar la puerta'. Da igual. Sales al bosque y la cosa empeora. Nos amenaza con un oso que no viene a cuento -y que no sale después- tras lo cual las localizaciones NO TIENEN NI DESCRIPCIÓN. Eso si que es un pecado mortal. Vagas por el bosque de 'hojas en blanco' y ves que es un mero espacio normal, nada laberíntico, con una montaña en medio. No queda más que mirar abajo y seguir el rollo a los examinas que el juego te deja, el resto te dice que carece de importancia... puff...

Llegados al bunker, hay un problema grave en la forma en la que hay que teclear lo de la luz blanca, no llega a ser un problema de palabra exacta pero casi casi.

Así que resumiendo se trata de una obra primeriza, ñoña, incoherente en la voz del narrador y con una implementación francamente de novata. ¿Grendel qué te fumaste tío?


¿Lo recomendaría entonces? Sí, claro, hay en realidad tan poco que interleer.


P.D. No es que vaya a destrozar todas la obras de la lista de Grendel. Sería ridículo, hay buenas obras en ella.

Tampoco es que este blog, al ser negro, sea el reverso tenebroso de la blanca Literactiva. No voy a destrozar todo lo que recomienden, eso sería ridí... un momento... tal vez lo haga, empezando por una chapuza de un tal Mel que han comentado recientemente.

8 comentarios:

  1. Nada que objetar a la crítica, salvo ese uso del término 'interleer', de verdad, no me gusta nada. Pero sobre "El libro que se aburría", la ruptura del triángulo no es una tara por la inexperiencia del autora, sencillamente ella le ha dado un martillazo a caso hecho, y en mi opinión encaja a la perfección en la mecánica, historia y ambiente. Claro que podemos dejar esa discusión en concreto para otro martillazo que desglose golpe a golpe los problemas de narración de la obra.

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  2. Jeje, para que luego se metan con mi Frasier :P

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  3. A mí me parece interesante jugar con el triángulo de identidades, algo equivalente al cambio de narrador con el Marlow del "Corazón de las tinieblas", pero claro en ese caso hay un significado intencionado en el cambio de narrador, algo que no se ha probado quizás explicitamente en FI. No recuerdo cuál era el problema de ese triángulo en "A veces", hace ya un tiempo que la jugué (más o menos cuando publicaron la reseña en Literactiva). Pero de salida no estoy de acuerdo en desechar un recurso como ese. "El libro" es fantástico para el tipo de obra que pretende introducir: la ficción interactiva clásica con puzzles, y yo lo recomendaría sin duda, me parece un encanto de relato-cuento. El único "pero" que le pongo a "A veces" es una cierta sensación de estar improvisando emocionalmente, un algo de oportunismo aleccionador que puede llegar a caer en la moralina.

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  4. Yo me refería a la crítica de gratis, que hace Johan a "El libro...", es en ella donde critica que el triángulo de indentidades está mal en el Libro. Sobre A veces, no me meto.

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  5. ¡Qué bestia, pero qué bestia eres Mel! De la hostia seguro que te has cargado el mango del martillo.

    Ya te pasaré algo de la hierba que me fumo para que te relajes; así verás que, en el fondo, la historia de A veces... no es tan mala, ¡incluso te llegará a gustar!

    Tiemblo ante lo que dirás de obras malas de verdad...

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  6. Ahora entiendo por qué incluso Loki tiene miedo al poderoso martillo de Thor...

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  7. Eso, eso, Grendel, ke rulen los petas :P

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  8. Me sumo a la petición de Planseldon. Grendel no seas agonía y comparte, hombre. A Mel no le des que ya tiene hierba de sobra... tras el cristal.
    Ruber, no sé si lo último que has puesto era en contestación a algo mío, pero por aclarar, lo mío, sea lo que fuera, era sólo en relacion al artículo principal, no a lo tuyo (vaya lío, debe ser la hierba).

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